Tuesday, February 9, 2010

entrada dos


Cuando llegó el verano, me fui con mis amigos en la Gran Cuenca del Parque Nacional. La Gran Cuenca corta una ruta de aves migratorias. Al amanecer, puse en mi tienda escuchando el canto de los pájaros. Cuando llegó el momento de despertar, le canté a los pájaros. Durante el verano, empecé un nuevo trabajo. Este trabajo fui para ayudar a las personas autistas. En mi tercer día de trabajo, fui a Moab con las personas autistas. La persona que me asignaron era muy tranquila. Nos fuimos en un barco en el río Verde. Saltó de la barca y comenzó a cantar: Si eres feliz y lo sabes, aplaudes sus manos. Canté con él. Esa noche, él tomó su Ambiem y yo bebía cerveza.

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